Historia

En el año de 1956, un pequeño grupo de profesores de la Facultad de Filosofía, Letras y Ciencias de la Educación de la Universidad Central, sólidamente unidos por intereses comunes de carácter educativo y una leal y solidaria amistad, inició una serie de estudios sobre la realidad educativa nacional del Ecuador,el grupo estaba constituido por:  Fabián Jaramillo Dávila, Nelson León Vizcarra, Luis Verdezoto Salgado, Rafael Almeida Hidalgo, Jorge Almeida Hidalgo, Oswaldo Chávez, Alonso Rodríguez, Luis Riofrio, Germán Cifuentes, Plutarco Herdoíza, Rubén Silva y Arturo Zambrano.

 

Todos ellos, tenían una larga trayectoria profesional como docentes, la mayoría desde la educación media y algunos desde la primaria; de manera, que su experiencia y su solvencia académica les permitió establecer criterios en beneficio de brindar un aporte importante para el desarrollo educativo del país.

Largas, frecuentes y fecundas fueron las deliberaciones que realizaron, hasta culminar con la idea de crear una institución educativa, que apartándose de las falencias de la estructura vigente, trate de abrir un espacio de inquietudes que signifiquen una  muestra de que sí se puede en el Ecuador, estructurar un proyecto educativo responsable y fecundo.  Fue así como resultara la idea de  crear el Pensionado Universitario, dentro de la estructura de la Universidad Central como un paralelo del Colegio Universitario Manuel María Sánchez.

El Colegio Manuel María Sánchez, como dependencia de la Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad Central, constituye una especie de laboratorio al servicio de los estudiantes universitarios en formación de maestros.  Todos los alumnos de los cuartos cursos de la Facultad, debían practicar bajo el control personal y presencial del profesor universitario, dictando las cátedras respectivas.  La idea de los creadores del Pensionado Universitario, fue la de establecer un paralelo de observaciones del colegio Manuel María Sánchez, a fin de que los alumnos del tercer curso de la Facultad observen las clases que el titular dictaba en ese paralelo.

 

Elaborados los documentos básicos que concretaron la creación de una Unidad Educativa; que partiendo del Jardín de Infantes, continuando con la Sección Primaria y terminando en el Bachillerato, se vincule con la Universidad Central en las profesiones universitarias que ella mantenía.  El Consejo Universitario  de la Universidad Central, acogió, estudió y aprobó con mucho entusiasmo la iniciativa.

Como su nombre lo indica, el Pensionado Universitario debió financiarse con el aporte de los padres de familia y de una entidad particular que pueda contribuir a este fin; con este propósito se creó la Cooperativa Universitaria de Educación y el producto de los certificados de aportación adquiridos por numerosas personas a quienes también les agradó esta iniciativa educativa, les sirvió para invertir en los requerimientos materiales, para que el Pensionado Universitario inicie sus labores, lo que aconteció en el mes de Octubre de 1957, cuando 80 niños repartidos en un pequeño Jardín de Infantes y los tres primeros años de educación Primaria fueron el inicio de este sueño.

 

La actualización de esta creación y de los demás grados consta en la Resolución No. 112 del 7 de Agosto de 1979.  En el segundo año lectivo, se completó toda la sección primaria y se inició el primer curso de la sección media.

Al término del año lectivo 1964-1965 se graduaron los primeros bachilleres en las tres especializaciones:  Físico Matemáticas, Químico Biológicas y Ciencias Sociales.  Todos los egresados de esta primera promoción, ingresaron a la Universidad Central a sus diferentes Facultades, excepto uno, que optó por la carrera de aviación.

 

El primer local fue una pequeña y hermosa casa en la calle Humberto Albornóz del Barrio Pambachupa en las cercanías de la Universidad Central y debido al crecido número de peticiones de matrículas, tuvo que trasladarse a locales más amplios en la calle Almagro en el Barrio La Pradera.  Posteriormente y de acuerdo a las Resoluciones que constan tanto en el Ministerio de Educación como en los archivos de la Unidad Educativa, se configuró definitivamente la estructura educativa que actualmente mantiene.

El sistema cooperativo tiene como propósito el beneficio económico para sus socios; sin embargo, la Cooperativa Universitaria de Educación y el Pensionado Universitario se apartó en forma total de la finalidad del sistema cooperativo y nunca entregó beneficio alguno de carácter económico a sus socios, manteniéndose todo el tiempo el criterio de la ausencia total de lucro.  Posteriormente se creyó necesario adoptar la figura jurídica de fundación, porque cumple exactamente con los propósitos iniciales de este plantel.  Efectivamente, el 13 de Marzo de 1990 y de acuerdo al Registro Oficial No. 406 del 29 de marzo del mismo año, en el Acuerdo No. 1240 se cambió la estructura jurídica de Cooperativa por la de Fundación, con el nombre de Fundación Fabián Jaramillo Dávila, como homenaje a uno de sus más ilustres fundadores, que había fallecido poco tiempo antes.

 

Todos los sistemas educativos y económicos al servicio del funcionamiento del colegio, fueron creados por iniciativa propia de sus dirigentes, ceñidos desde luego, a las leyes y reglamentos de carácter general.  Antes de la creación de la Fundación Fabián Jaramillo Dávila en el año de 1967 el Pensionado Universitario había adquirido ya un lote de terreno de cerca de quince mil metros cuadrados situado en la Urb. Granda Centeno en las Calles Francisco Cruz Miranda y Villalengua, en donde actualmente funciona, teniendo construcciones cómodas y modernas de más de cinco mil metros cuadrados, dividido en bloques de edificios para aulas, oficinas administrativas, laboratorios,  biblioteca, salas de computación y con suficientes áreas necesarias para deportes y recreación y un coliseo para mil personas.

 

La Reforma Curricular aplicada en el país posteriormente, confirmó muchas de las ideas pedagógicas que se han aplicado permanentemente en este plantel; particular mención debemos hacer a ciertos criterios que se aplican con toda la firmeza del caso; por ejemplo: que ningún niño ni joven es malo; todos son buenos y cuando alguna ocasión su comportamiento necesita una observación, se debe emplear el diálogo desarrollado en un ambiente de respeto y amor.

En este plantel no permanece un profesor, funcionario o cualquier otra personal al servicio de la institución, que haya violado este sano principio.  La libertad del estudiante para que exprese sus opiniones solo debe tener la respuesta cariñosa de rectificación o respaldo.  Estas y otras ideas y actividades han convertido al plantel en un ambiente de paz, libertad, respeto y solidaridad.

 

Es afán permanente de quienes hacen el Pensionado Universitario, de que todo el personal docente y administrativo del colegio exista también ese ambiente de paz y tranquilidad de que gozan nuestros estudiantes.

La relación con los padres de familia se mantiene en términos absolutamente cordiales y de mutua colaboración y se basa en el respeto que tiene la institución al hogar de nuestros alumnos.  El colegio, no solamente que nunca infringe las disposiciones económicas de la Junta Reguladora de los Costos de la Educación Particular; sino que por el contrario, sus disposiciones las aplicamos tomando en cuenta las opciones que ayuden a los hogares de los estudiantes.  La actitud que acabamos de indicar, se debe a que el colegio sabe que los padres de familia en su mayor parte, no gozan de una holgura económica.  Esta relación óptima con los padres de familia y la satisfacción de ellos con la formación brindada en el Pensionado Universitario, se manifiesta si tomamos en cuenta que en muchos casos, durante el tiempo de funcionamiento de este colegio son tres y hasta cuatro generaciones las que se educan en el mismo.

Agrada a la Fundación Fabián Jaramillo Dávila, el afirmar que en más de 57 años de funcionamiento del plantel, nunca ha habido menoscabo arbitrario o doloso de su economía; y la sencillez de los procedimientos en materia económica han sido atinados, lo que ha dado como resultado esta realidad.

 

Es de justicia también mencionar, que desde la formación del grupo de fundadores hasta finales del siglo XX, los lineamientos pedagógicos y académicos de nuestra institución, han sido creados, dirigidos y marcados por los Dres. Fabián Jaramillo Dávila y Nelson León Vizcarra, quienes con la sabiduría de los grandes y la humildad de los sencillos, permitieron el crecimiento de esta institución.  Cuando se apartaron de sus funciones, entregaron el manejo de la Fundación Fabián Jaramillo Dávila y el Pensionado Universitario a la segunda generación de sus fundadores Dres. Ramiro Jaramillo Terán y Martha León Jiménez, quienes actualmente dirigen en sus funciones de Presidente y Gerente respectivamente.

 

En los últimos años el Pensionado Universitario construyó un edificio para la sección administrativa en cuya planta baja consta el Auditorio que lleva el nombre del Dr. Nelson León Vizcarra para 220 personas y puso a disposición de la Comunidad Educativa canchas de uso múltiple de fútbol y básquet en sus instalaciones, además de una cancha de fútbol técnicamente diseñada de césped sintético de 1500 metros cuadrados, lo que a no dudar será un impulso para la actividad deportiva de los educandos del Pensionado Universitario.

 

Para finalizar esta reseña, será siempre un honor y un compromiso para el grupo de maestros presentes en nuestra institución, el continuar con los ideales de su fundadores al querer demostrar a todo el Ecuador, de que sí se puede construir un colegio particular de alto rendimiento, humanista, formador en principios y valores,  laico y sin fines de lucro, confirmando así el principio de que:

 "La educación es un alto bien humano y de ninguna manera una mercancía."